La Chiva se desplazó el pasado jueves 7 de abril al centro histórico
de Bogotá. Allí la lluvia se apoderó por minutos del asfalto y dejó ver al
barrio “La Candelaria” en su estado natural. Este reportero encontró en su
camino a Don Gerardo Aristizabal, un auténtico "rebuscador" y en sencillas palabras narró la historia del “Bobo
del Tranvía”.
Atrás quedo Don Gerardo como un fantasma andante, y caminé por estrechas calles empedradas y luces amarillas, que iluminaban las fachadas antiguas de casas viejas de adobe y techos de barro. Esas casas tienen algo en común: fueron construidas por españoles.
Al instante, recordé mi amada Suba y su centro histórico. Y plasmé con mi celular una variedad de fotos de varias viviendas antiguas. También recordé el barrio “Getsemaní” de Cartagena de Indias, las calles de Villa de Leyva, y la ensoñadora población de Girón, en Santander.
Todo "rebuscador" de “La Candelaria”, narra a propios y extraños, leyendas sobre antiguos fantasmas que asustan en este viejo sector. Algo similar sucede en el centro histórico de Suba, donde los "rebuscadores" a cambio de algún peso, cuentan historias de miedo.
Me sentí como en Suba, cuando entré a un establecimiento comercial, y una pareja de ancianos me atendieron de súbito. Allí pedí algo caliente para mitigar el frío de esa noche bogotana. Se me pareció mucho a la panadería “La Caleña”, que visito de manera frecuente los días sábados con mi esposa Juliana, allí en Suba.
De las casas coloniales pasé a una cuadra elegante de tipo republicano. Estaba de manera sobria e imponente el palacio de “San Carlos”, sede de La Cancillería colombiana.
Y de frente una construcción viva de la arquitectura nacional: El “Teatro Colon”. Allí una pareja de artistas "rebuscadores" me hacía la invitación a una de sus obras.
El peso de la noche cayó en Bogotá, y el frío se hizo más intenso. El afán de regresar a Suba se hizo evidente, y baje a pie por la solitaria Plaza de Bolívar, hasta la carrera décima. Allí me embarqué en un bus de Transmilenio, que un siglo atrás, fuera un tranvía eléctrico.
Ir a “La Candelaria” es un buen ejercicio para hacer foto reportaje. En la noche se ve uno que otro "rebuscador". En una próxima entrega de La Chiva, iré al centro histórico de Suba, e incluiré toda su enigmática arquitectura en la fría noche bogotana.
Foto reportaje: César A. Ramírez.









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